El sur de Inglaterra me sorprendió con un tiempo espectacular con mucho sol y buena temperatura. Para llegar hasta aquí, tomé un ferry de 4 horas desde Dieppe a Newhaven, donde conocí a una escocesa, Sally, que iba sola también con 4 alforjas y una bici Genesis Croix de fer, que al contarle mi viaje, enseguida se ofreció para alojarme en la casa donde vive junto a su pareja si me acercaba a Dundee.

Al llegar a Newhaven, ya había alquilado una habitación en una de esas casas que se anuncian por booking pero que son gestionadas por un particular. Uno de los puntos negativos de viajar en bicicleta es que hay veces en que los hoteles no tienen sitio para ella, y toca ingeniárselas para dejarla lo más segura. En este caso, no hubo inconvenientes, pero la señora me hizo pagar un extra por guardar la bici en el jardín. Me sorprendió mucho que el baño estuviese enmoquetado, quizás aquí esto es normal. Pero lo peor fue que al poner la pata de cabra de la bici, con todo el peso de las alforjas, el adaptador en el que se monta se dobló de mala manera, y aunque pude enderezarlo, más tarde se me acabó rompiendo.

Y hablando de patas... mi pierna seguía muy fastidiada. El tendón del empeine de mi pierna derecha me dolía muchísimo cada vez que caminaba, e ir caminando hasta un sitio de Fish&Chips me costó horrores.


Al ponerme en marcha, cerca de Brighton, aproveché para ir a un Decathon y comprar unas zapatillas con calas. Gracias a ellas, en unas pocas semanas se me fue el dolor y no se volvieron a repetir las lesiones. Al pasar por el Palacio Marina de Brighton, lleno de gente por las calles, me hizo gracia una señora que me preguntó a dónde iba. Le contesté y me preguntó si pasaba frío por las noches. Una pregunta rara, pero me pareció que iba de mochilera y deduje que ella sí que pasaba frío. Le dije que no, que llevaba un buen saco de dormir de plumas de 0º y que muchas de las noches tenía que destaparme por el calor que pasaba.


El primer día de cámping fue en "Ecclesden Farm Caravan & Camping", donde me quedé un día más a parte del de la llegada, para ver si se me calmaba el dolor tomando ibuprofenos y descansando. En este caso, un día de descanso como el que pasé en Francia cuando tambíen sufrí dolores, no me ayudó, pero decidí retomar la ruta para llegar al cámping "Ashurst Campsite" en NewForest. Un sitio muy chulo con Caballos al aire libre y mucho sitio para plantar la tienda. Allí había un grupo de chavalas jóvenes que parecían más juguetonas de lo normal y a las que llamaron la atención los monitores. Me sorprendió que habían avisos para candar la bicicleta porque habían habido casos de robos recientes. Por si acaso, le metí mi candado Abus forjado en la lava del Monte del Destino.

Ya por la mañana, visité el santuario de ciervos, pero no tuve la suerte de ver alguno, por lo que continué el viaje hasta llegar a la casa de mis amigos Núria y Luis en Poole, donde aproveché también para descansar, cenar con ellos y pasar uno de los mejores momentos del viaje hablando con ellos donde me enseñaron parte de la ciudad, me sugirieron un montón de sitios que visitar y me dieron un gran empujón anímico para continuar con la aventura. Gracias a sus consejos, visité Old Harry Rocks, Corfe Castle, Kimmeridge Oil Field, Durdle Door, Sherborne Abbey

Estando en Poole, y visitando una tienda de discos, me compré el Bad Motorfinger de Soundgarden. Me servirá de recuerdo cuando esté de vuelta

Los siguientes días los pasé haciendo acampada libre y llegando al día siguiente a una granja habilitada como cámping llamada "Paddington Farm" cerca de Glastonbury. Las duchas estaban dentro de un granero y la experiencia fue como estar viviendo realmente en una granja. Desde lejos se podía ver la torre de San Miguel en lo alto de una colina cónica que destaca mucho en el paisaje.

Esta parte de Gales ha sido muy bonita por la cantidad de acantilados y playas por las que se pasa, sin olvidar los castillos y catedrales que tienen en varias ciudades, como la catedral de Saint David’s que he visto hoy. Tanto ir por la costa tiene sus desventajas, y es que me he tenido que enfrentar a subidas de un 20% (sin exagerar), una detrás de otra y muchas veces en carreteras de doble sentido en la que a duras penas cabe un coche entero. Por lo menos los ingleses parecen respetar a los ciclistas y no he tenido muchos problemas, pero he sudado la gota gorda estos días. Como dice Zugasti, estoy tan afinado que hasta podría tocar la guitarra con las costillas.

En las cercanías del camping de Red Rock, resulta que se estaba celebrando una marcha ciclista de las duras, la Dragon Ride, de unos 300 km en bici de carretera, donde acabó lloviendo y todo, y por lo que escuché, había ciclistas que tardaron 12 horas en terminarla. Me preguntaba si estaría tan fino para terminar una carrera de esas, pero creo que soy más feliz llevando la casa a cuestas y a la velocidad de las mariposas.

Me encontré con un ciclista británico que iba en el mismo sentido que yo, y estuvimos hablando un buen rato. Él también va a Irlanda, pero eligió otro ferry en una ciudad anterior y quizás me lo encuentre de vuelta. Aunque podría haber elegido pillar el mismo ferry, la decisión no estuvo desacertada, porque acabé en un cámping en Newgale, justo a la orilla de la playa en donde pude ver un atardecer precioso.

Pasando por Bath mi cámara Panasonic dejó de funcionar correctamente pero pude hacer algunas fotos con mi móvil del Royal Crescent, un conjunto de viviendas pareadas que supone una de las obras más destacadas de la arquitectura Gorgiana. Más adelante, en Bristol pude comprar una cámara Panasonic GH2, que aunque es un poco viejuna, me sirvió para salir del paso el resto del viaje, sin tener que invertir demasiado en una cámara muy cara y con la que podía aprovechar mis objetivos

Para concluir, sólo tengo que decir que el sur de Inglaterra me sorprendió gratamente. Con buenas rutas ciclistas, mucho sol, bonitos paisajes y cámpings decentes (aunque los más caros hasta ahora). El poder haber estado unos días con amigos, me vino muy bien para recuperar motivación y socializar. Definitivamente creo que fue un acierto, aun cuando el plan inicial era seguir la Eurovelo 12 hasta Londres y continuar por la Eurovelo 2, el poder seguir las rutas de la National Cycle Route de forma relativamente libre de tráfico, me gustó mucho.


Incluyo la ruta que realicé y espero que sirva para futuros aventureros que quieran recorrerla